Friday, July 5, 2019

Escritora: Penelope Bloom

Buenas tardes chiquis! Como lleváis la semana? Yo genial terminando libros nuevos para traerlos aquí.
Su banana,es una de esas historias que te llevan a la locura de risa,a la locura del amor y a la locura de una periodista que es única. Y la locura de un Director general ultramega ordenado y amoroso,con un pasado un poco tormentoso,pero con el corazón más grande del mundo. Aquí os lo dejo.
By: @ivanacn93
Libro: Su banana 🍌🍌🍌
Autora: Penelope Bloom
Sinopsis:
ÉL ES ADICTO AL POTASIO
A mi nuevo jefe le gustan las reglas, pero hay una que nadie se atreve a romper.
Tocarle la banana.
En serio. El tío es un adicto al potasio o algo.
Si nos ponemos tiquismiquis, la verdad es que me la metí en la boca.
Y la mordisqueé… Incluso me la tragué.
Lo sé. Soy una chica mala, malísima.
Y luego lo vi, y te lo creas o no, atragantarte con la banana de un tío no es la mejor manera de causar una buena impresión.
Debería retroceder un poco en el tiempo. Antes de tocar siquiera la banana de un multimillonario, me asignaron mi primer artículo como periodista empresarial. No era el típico artículo de relleno que siempre me endosaban. No iba a entrevistar a un basurero sobre sus rutas preferidas ni a escribir un artículo que contara que recoger las cacas de los perros de los jardines de los demás sería el próximo bombazo.
No. De eso nada, monada.
Era mi gran oportunidad. Por fin podría demostrar que no era un desastre con patas, torpe y balbuceante. Me iba a infiltrar en Galleon Enterprises para investigar las sospechas de corrupción.
Dentro música de James Bond.
Podía hacerlo. Solo tenía que conseguir el puesto de trabajadora en prácticas y bordar la entrevista con Bruce Chamberson.
Lo mismo daba que pareciera una estatua sacada de las fantasías y deseos de cualquier mujer, con ese «no sé qué» que lleva a algunos hombres a cuestionarse su propia sexualidad. Necesitaba el puesto. Nada de accidentes. Nada de desastres. Nada de torpezas. Solo tenía que mantener el tipo durante menos de una hora.
Demos un salto hacia delante para llegar al momento previo a la entrevista y me verás en la sala de descanso, banana en la mano. Una banana que, literalmente, tenía su nombre escrito.


 Hola bichitos! Perdonarme por un par de Jueves sin recomendaros pero el trabajo me mata. Así que hoy os traigo una súper reco y novedad !!! Estabais esperando la segunda parte?
Su cereza viene para quedarse en la familia.
Me gustó tanto o más que su banana. Estos hermanos tan parecidos y a la vez tan diferentes pueden con nosotras William me robó el corazón,esto si es una verdadera historia de amor que te deja enganchada a las páginas y no puedes parar hasta terminar. Disfrutarlo cielos. 🍒🍒🍒🍒🍒
By: @ivanacn93
Libro: Su Cereza
Autora : Penelope Bloom
Sinopsis: ¿Que cómo la conocí?
A ver, un caballero no alardea.
Menos mal que yo no soy un caballero.
En primer lugar, pagué por su cereza… (su tarta de cereza, aunque no viene a cuento).
Luego la desfloré.
¿Después? Le dejé mi tarjeta de visita y salí de allí pavoneándome.
Sí, ya ves que lo nuestro fue un flechazo.
Hailey
¿Que cómo conocí a William?
Entró en mi pastelería, compró una tarta de cereza, robó un jarrón de flores (que sigo saber para qué las quería) y me dejó su tarjeta de visita.
Antes de decirte lo que hice con la tarjeta de visita, debería dejar algo claro:
William no podía haber aparecido en peor momento.
Mi pastelería iba cuesta abajo.
El asqueroso de mi ex no me dejaba tranquila.
Ah, y era una virgen de veinticinco años, un detalle con el que mis amigos no dejaban de darme la tabarra.
Arreglar el problemilla de mi virginidad con William sería como matar moscas a martillazos. Una exageración, pero de las buenas.
William estaba tan bueno que no era normal, tan bueno que las mujeres hacían cosas que tampoco eran normales. Tan bueno que me llevó a hacer locuras. Como pensar que a la mosca no le importaría morir a manos del martillo de William y de sus duros abdominales. Y ya somos dos.
Así que lo llamé.
A lo mejor lo hice en contra del sentido común. A lo mejor estaba a punto de darme un batacazo.
Sabía que acababa de meterme en un buen lío cuando soltó una carcajada y dijo con esa voz tan ronca y sensual por teléfono:
―Todavía me tienta tu cereza. ¿Haces entregas a domicilio?

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