Friday, June 7, 2019

Escritora: Penelope Bloom

Buenas tardes chiquis! Como lleváis la semana? Yo genial terminando libros nuevos para traerlos aquí.
Su banana,es una de esas historias que te llevan a la locura de risa,a la locura del amor y a la locura de una periodista que es única. Y la locura de un Director general ultramega ordenado y amoroso,con un pasado un poco tormentoso,pero con el corazón más grande del mundo. Aquí os lo dejo.
By: @ivanacn93
Libro: Su banana 🍌🍌🍌
Autora: Penelope Bloom
Sinopsis:
ÉL ES ADICTO AL POTASIO
A mi nuevo jefe le gustan las reglas, pero hay una que nadie se atreve a romper.
Tocarle la banana.
En serio. El tío es un adicto al potasio o algo.
Si nos ponemos tiquismiquis, la verdad es que me la metí en la boca.
Y la mordisqueé… Incluso me la tragué.
Lo sé. Soy una chica mala, malísima.
Y luego lo vi, y te lo creas o no, atragantarte con la banana de un tío no es la mejor manera de causar una buena impresión.
Debería retroceder un poco en el tiempo. Antes de tocar siquiera la banana de un multimillonario, me asignaron mi primer artículo como periodista empresarial. No era el típico artículo de relleno que siempre me endosaban. No iba a entrevistar a un basurero sobre sus rutas preferidas ni a escribir un artículo que contara que recoger las cacas de los perros de los jardines de los demás sería el próximo bombazo.
No. De eso nada, monada.
Era mi gran oportunidad. Por fin podría demostrar que no era un desastre con patas, torpe y balbuceante. Me iba a infiltrar en Galleon Enterprises para investigar las sospechas de corrupción.
Dentro música de James Bond.
Podía hacerlo. Solo tenía que conseguir el puesto de trabajadora en prácticas y bordar la entrevista con Bruce Chamberson.
Lo mismo daba que pareciera una estatua sacada de las fantasías y deseos de cualquier mujer, con ese «no sé qué» que lleva a algunos hombres a cuestionarse su propia sexualidad. Necesitaba el puesto. Nada de accidentes. Nada de desastres. Nada de torpezas. Solo tenía que mantener el tipo durante menos de una hora.
Demos un salto hacia delante para llegar al momento previo a la entrevista y me verás en la sala de descanso, banana en la mano. Una banana que, literalmente, tenía su nombre escrito.


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